EL EVANGELIO "a la moda"

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El "ser 'cool' o 'hip'"es un fenómeno cultural sumamente importante, con todo tipo de repercusiones. "Ser 'hip'" es la forma actual y resumida de referirse, en inglés, a algo que está "a la moda", es elite o, mejor dicho, es "chévere". Es el comienzo de una conversación crítica en cuanto a lo que significa esto dentro del "ser cristiano", lo cual para los espectadores posiblemente está sumamente lejos del "ser cool" o chévere, si ayuda la traducción. ¿Qué queremos decir con esto de que se puede ser "cristiano y chévere"? Debemos acaso estar turbados y alarmados por la unión de dos objetivos que, al parecer, compiten: el seguir a Cristo y el estar a la moda o ser "chévere"? ¿O acaso hay cosas buenas que la moda ha hecho a favor del cristianismo?

Puede empeorar el "individualismo"

La búsqueda de lo que es chévere es algo individual o personal del corazón. Tiene que ver con cómo puedo sobresalir entre o aparte de los demás, cómo puedo avanzar en mi posición en este mundo, volcar miradas hacia mí, ser un centro de atención, ser envidiado, etc. Es una forma de anunciarme ante el mundo, asegurar mi presencia en contra de la bestia de una cultura absorta. Es la forma de anunciar también que uno tiene el privilegio de saber cómo es que se debe lucir y actuar en pos de la moda. Y todo esto es un asunto profundamente individualista – creado para apartarte (o al menos distinguirte) del pueblo.

Esto es un problema en cuanto al Cristianismo. El Cristianismo contemporáneo se ha alejado de la tradición y ha adoptado una espiritualidad "maleable" que usa frases como "hazlo tú mismo", "ayúdate tú mismo" y "Ten la mejor vida ahora!" .En otras palabras, hemos pasado de un Cristianismo que vive el evangelio colectivamente, como cuerpo, a uno que ahora consiste casi absolutamente en que "así me gusta a mí", escoger entre el surtido personal de sabores en la heladería. Como resultado, algo tan verdaderamente individualista, que se sirve a sí mismo como lo que es "chévere" o "la onda" se ha convertido en una virtud y algo común. Pero, en realidad esto es un estorbo.

El "ser chévere" y "estar en la onda" comunica que podemos y debemos depender de nuestros propios recursos para definir nuestra identidad. Nos incita a ser diferentes, únicos, no sujetos a las normas y estándares de la cultura del pueblo.

Esto aisla a la gente

El estar "en la onda" aisla. Algunos, dirían que es atractivo, pero es más que todo atractivo de forma odiosa. El estar "en la onda" puede que te agregue amigos, pero muy a menudo estos "amigos" son atraídos a la imagen que te asocia con "la moda", más de lo que son atraídos a tu persona o tu espíritu. Es probable que ni siquiera te soporten.
Esto es un cinismo pero es cierto, desafortunadamente. "La onda" es, a la final, un mundo solitario porque hace que otras personas teman estar contigo. Significa elitismo. Hace que personas que no no están "en la onda" o no son "cool" estén verdaderamente incómodas. Es difícil el que personas "en la onda" y personas que "no están tanto 'en la onda'" se mezclen y disfruten la compañía del otro.
Esto es un mal presagio para nuestros grupos de oración, las cuales están supuestas a dar acogida a todas las personas – tanto "cool" como "no 'cool'". Esto fomenta orgullo y vanidad al ser "alguien que está a la moda" y no ayuda al ego. En realidad sucede lo contrario. La noción absoluta de "ser 'cool'" o "estar en la onda" significa que somos mejores que la mayoría – que somos una minoría con conocimiento privilegiado y acceso limitado a lo que está "a la moda" o "a la vanguardia" en ese momento. Esto anuncia públicamente la noción de que tenemos todo bajo control, prácticamente, y que podemos desempeñar un estilo o moda mejor que cualquier otra persona. Es una expresión de enaltecimiento propio y arroja leña al fuego del orgullo y la arrogancia propios. Estar "en la onda" (ser "hip") es ser altivo y elitista, despreciando a quienes "tienen menos" o "no tienen" como competir con nuestra estética de la moda – en cuanto al cine, la ropa, los libros, la música... incluso en cuanto a la comida.



sanación

Tiene mucho que ver con la rebelión


La idea principal de "estar en la honda" es la rebelión. Tiene que ver con afirmarse o imponerse uno mismo en contra de las fuerzas que existen alrededor. Cada reencarnación de la onda es una rebelión en contra de algo. La última moda es una rebelión en contra del convencionalismo. El jazz es una rebelión en contra de la métrica estricta. El manejar una bicicleta sin cambios (de engranaje) es una rebelión en contra de la gasolina... El punto es este: Estar "en la onda" ("ser un 'hipster'") es ser un rebelde. Si quieres seguir las normas y cumplir con los convencionalismos establecidos entonces estas bien limitado en cuanto a lo "cool" o vanguardista que puedes ser. La rebelión en sí no es algo malo. A veces es necesaria y a menudo productiva. Jesús es un rebelde. Es Dios encarnado. ¿Cómo no serlo? Pero su propósito fue mayor que el de simplemente trastornar las normas y los estándares por el bien de una rebelión. La cultura "moderna" ("hip") se convierte en un fin en sí mismo, hoy día, y esto es problemático. El ser "cool", "vanguardista" o estar "en la onda" requiere que nos apartemos de las normas o las rompamos, porque las normas son opresivas y los sistemas de control son sumamente discutibles.
Como resultado, la existencia "moderna" suele abundar en vicios. Si los "modernos" ("hipsters") no pueden derrocar completamente las estructuras que los atan, al menos pueden desestabilizar y enervar esas estructuras al comportarse traviesos y hedonistas. Esto tiene que ver con ser libre, andar de fiesta y transigir. Si no estás dispuesto a participar de algunos vicios, al menos, te será difícil mantener cualquier tipo de credibilidad de que eres "moderno" ("hipster"). Ésta es una de las fuentes más importantes y comunes de tensión del cristiano moderno ("Christian hipster"). Es aquí en donde la disonancia innata del Cristianismo moderno crea mayor ruptura. Numerosos jóvenes cristianos se han involucrado en estos "vicios" hasta el punto malsano – en el nombre de "lo divertido" y lo "moderno", principalmente la rebelión.Los cristianos "modernos" ("hispters") se están rebelando en contra del legalismo antiguo y proclamando su "libertad en Cristo".

Pero la vida de un cristiano depende del morir a nuestros deseos terrenales, ¿verdad? (Colosenses 3:5) Tiene que ver con que meditemos en cuanto a las cosas que son verdaderas, respetables, justas, puras, amables, admirables, excelentes y loables (Filipenses 4:8), no de coquetear con la oscuridad y lo que es corrupto, ¿verdad? Si es así, ¿cómo podemos justificar el vivir con patrones de hedonismo y rebelión modernos, los cuales estiman el vicio y rehúyen la alternativa del legalismo puritano?

Al final del día, la moraleja de esta historia es que las apariencias sí importan. Numerosos cristianos jóvenes que están "en la onda" desearían pensar que el lucir y ser "cool" no debería de afectar o ser afectado por el hecho de que se es cristiano. Entonces, ¿por qué habría el ser cristiano de arruinar toda la diversión de estar en la onda? "¿Acaso no puedo seguir fumando cigarrillos aromáticos, vistiéndome como un bohemio de la tienda de cosas de segunda mano, mirar mal a quienes les gusta (la banda) Daughtry y ser un cristiano?"
Los cristianos que "están en la onda" tienden a hallar refugio en un tipo de "dualismo", rehusándose a creer que pueda haber algo anticristiano implícito en el estilo de vida de quien "está en la onda" (vanguardista). Pero detrás de esta creencia hay una suposición (digamos) agnóstica de que "ser cristiano" es algo espiritual más que algo físico expresado en una forma particular. Puede que crean que el Cristianismo tiene más que todo que ver con "creer cosas" y amar a personas, y tiene poco si no es que nada que ver con la ropa que nos ponemos, o si fumamos o nos tatuamos. Pero es mucho más probable que estas cosas sí importen, al menos un tanto...
Hay cosas buenas que la "moda" ha logrado a favor del cristianismo. Los cristianos que están en la onda ("hipster") han ayudado a la iglesia a percatarse mejor de la necesidad en cuanto a la justicia social, sintonizarse mejor con el aprecio a la creación, y ciertamente han involucrado más a la iglesia en la cultura. Pero el cristianismo siempre es algo encarnado que se manifiesta en el mundo material, cultural y socioeconómico. Esto significa que tenemos que pensar cómo es que se ve Cristo, del todo, a través de nuestras vidas en forma integral.
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